Cerca de 12 millones de trabajadores españoles se verían afectados por la reducción de la jornada laboral acordada por Sumar y el Partido Socialista. La medida, que presentó la vicepresidente Yolanda Díaz el pasado mes de enero, contempla reducir la jornada laboral de las 40 horas semanales actuales a las 37,5 horas para 2025 sin merma salarial. La reducción se haría de manera paulatina, quedando en 2024 en 38,5 horas semanales y una hora menos el próximo año. A partir de 2025 se constituirá una mesa con interlocutores sociales para valorar la progresiva implantación de una jornada de 32 horas semanales.
Si bien la medida ha sido muy bien recibida por sindicatos y trabajadores, empresarios y numeroso agentes sociales han mostrado su preocupación por el impacto que tendrá en el mercado de trabajo español y su repercusión en la productividad, el incremento de los costes e incluso la inflación. En cualquier caso, lo que sí se puede avanzar es que tendrá consecuencias diferentes para trabajadores y empresarios.
Cómo afectará la reducción de la jornada a los trabajadores
La principal consecuencia para los trabajadores es que verán cómo se incrementa su salario, pues trabajando menos horas cobrarán lo mismo y si la empresa necesita que completen la jornada de 40 horas deberá pagarles horas extra.
Esta medida no afectará a todos los trabajadores por igual, ya que dependerá de qué jornada máxima semanal se prevea en el convenio colectivo que les resulte de aplicación. Es decir, si su convenio establecía una jornada de 40 horas semanales, efectivamente estos trabajadores verán reducida su jornada en 2,5 horas sin reducción de salario. Pero si su convenio ya establecía una jornada menor al máximo legal, la reducción no será proporcional, sino que será hasta el límite de 37,5 horas semanales.
Por otra parte, los trabajadores con contrato a tiempo parcial verán cómo se incrementa su salario de forma automática. Si un trabajador tenía un porcentaje de reducción del 25% sobre la jornada máxima semanal, ese porcentaje se verá disminuido hasta el 20% sobre una jornada máxima de 37,5 horas, lo que se traducirá en que la empresa deberá abonarle el salario acorde a ese porcentaje de parcialidad.
Consecuencias para los empresarios
El sector empresarial prevé que una rebaja proporcional para todos los empleados con independencia de las horas, sin tocar el sueldo, supondría una subida automática de los costes laborales para las empresas de cerca del 6,25%. Las empresas no solo se verán obligadas a reducir la jornada del trabajador que realiza actualmente una jornada de 40 horas, sino que se escalonaría a todos los niveles y todo ello sin una rebaja salarial.
Por otra parte, para absorber la reducción de la jornada laboral, muchas compañías deberán abonar horas extra a sus trabajadores hasta llegar a las 40 horas actuales, mientras que otras deberán realizar modificaciones en sus calendarios e incorporar más personal o hacer los ajustes oportunos en función de la carga de trabajo.
Los problemas organizativos serán otra de las consecuencias de la reducción de la jornada laboral, tanto en las empresas con sistemas de producción continua, que verán reducidos los turnos de trabajo, como en los comercios que no podrán cubrir los horarios de apertura con su plantilla actual.Por tanto, una de las principales consecuencias para los empresarios será que tendrán que aumentar las contrataciones para completar la reducción de la jornada y poder cubrir así todo el horario.
Aparentemente todo esto se podría traducir en un incremento de la contratación para suplir esos huecos pero, dado que los costes salariales se incrementarán y que también ha subido el Salario Mínimo Interprofesional, habrá muchas empresas que no podrán asumir la subida de costes salariales y tendrán que cerrar o reestructurar su negocio. Lo que se podría traducir en una importante destrucción de empleo.
Dos cuestiones fundamentales marcarán la posibilidad de asumir esta reducción de jornada por parte de las empresas:
  • Poder económico: no todas las empresas tendrán la capacidad económica que les permita soportar el coste de tener toda la plantilla durante unas horas menos sin trabajo efectivo, al tiempo que mantienen los salarios y las cotizaciones.
  • Servicio al cliente: las empresas que por su modelo de negocio tienen un trato directo con sus clientes o dan servicio a otros países con otros usos horarios se verán obligadas a contratar más personal para poder atender a sus clientes. Esto tendrá un impacto organizativo, administrativo y económico que muchas compañías no podrán asumir.
Desde el sector empresarial se defiende que solo las grandes empresas tendrán el suficiente músculo económico y organizativo para poder asumir las consecuencias de la reducción de la jornada laboral. En este sentido, cabe destacar que en España contamos con cerca de tres millones de pequeñas y medianas empresas frente a las poco más de 5.500 grandes empresas, que estarían capacitadas para afrontar las consecuencias de la nueva medida del gobierno.

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